Soy Autónomo, no necesito controlar mi gestión

Esta frase está en la mente de muchos emprendedores que han comenzado su andadura con su proyecto ideal y piensan que tienen poco que controlar. Sólo las grandes empresas deben controlar su gestión. Están volcados a tope con su lanzamiento, darse a conocer en el mercado, buscando a sus clientes potenciales. Al principio todos sus esfuerzos se basan en acciones comerciales. Los clientes no llegan, no hay ingresos y al final el proyecto fracasa. ¿Qué ha pasado?

Hace poco me he encontrado con un artículo en el que se afirma que “las startups no mueren, se suicidan” (http://www.eureka-startups.com/contents/view/razon-startups-fracasan/). Parece una afirmación muy exagerada, pero en mi opinión muy real. Si no tienes clientes que paguen, no hay negocio que se sostenga. Y ¿cómo consigo que me paguen? La respuesta está en el control de tu gestión.

No quiero decir que la receta milagrosa para que tu proyecto no fracase se base exclusivamente en establecer un sistema que controle tu gestión, pero ayuda. Aunque seas autónomo que trabajes solo, una startup que acaba de comenzar, una Pyme que lleva varios años en el mercado… todos tenemos que pararnos un momento y ver si las cosas van bien o mal y tomar decisiones.

Las decisiones no se pueden improvisar, ni decidir a lo loco. Tienen que estar basadas en resultados pasados, en objetivos futuros. Establecer indicadores clave (KPIs) de nuestro día a día, que puedan ser medibles y hacer un seguimiento periódico. Sólo así podremos estar satisfechos con la marcha de nuestro proyecto.

trabajo (cnnexpansion)

¿Qué herramientas puedes utilizar para controlar tu gestión?

  1. Contabilidad. Sobra decir que todos los negocios deben llevar al día sus obligaciones mercantiles y fiscales. Para ello se utiliza la contabilidad. Pero ¿para qué otra cosa sirve? Si se llevan unas cuentas claras y organizadas, se puede obtener una información contable muy valiosa para la toma de decisiones. Podremos hacer análisis de nuestros estados financieros (Balance, cuenta de resultados). Comprobar nuestra solvencia, rentabilidad. Analizar nuestros costes y eliminar los innecesarios.
  2. Presupuesto. Hacer un ejercicio anual de previsión de nuestras ventas y gastos, nos ayuda a poner en números nuestra estrategia. Fija una rutina de seguimiento del presupuesto, mensual, trimestral. De esta forma te aseguras que todos tus esfuerzos están siguiendo el camino que habías planeado, o bien, te ayuda a rectificar tu estrategia para que sea más rentable. Te ayuda a adelantarte a los problemas.
  3. Procedimientos internos. Te ayudan a que todos tus empleados, colaboradores sigan la misma línea de actuación. Establece políticas de gastos (gastos de representación, de marketing, de recursos humanos); política de crédito (importe máximo de crédito por cliente, condiciones y plazos de pago); organigrama de tu negocio con las tareas de cada departamento.

Si eres de los que está utilizando “la cuenta de la vieja” para conocer si tienes beneficios o pérdidas, te propongo que pongas en marcha un simple ejercicio. Fija un objetivo trimestral para un producto o servicio, por ejemplo un incremento del 1% con respecto al trimestre anterior. Establece qué gastos vas a necesitar para alcanzar ése objetivo (salarios, marketing, materia prima….) Cuando finalice el trimestre, compara qué ingresos y gastos reales has tenido, con lo que habías previsto. ¿A qué conclusión llegas? Compártelo con otros emprendedores.

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