Estructura de costes, ¿cómo definirla?

A la hora de analizar la buena marcha de tu negocio, puedes utilizar dos herramientas.

  1. El balance, del que hemos explicado para qué sirve en un post anterior.
  2. La Cuenta de Resultados o también llamada Cuenta de Pérdidas y Ganancias (PyG).

El ejercicio más habitual que trimestralmente realizan las empresas, es calcular el resultado contable: hacer la diferencia entre los ingresos menos los gastos, es decir, entre lo facturado y lo gastado. De ahí sale una cifra que si es positiva significa que hay beneficios; pero si es negativa quiere decir que entramos en pérdidas en nuestro negocio. A grandes rasgos, esto es la Cuenta de Pérdidas y Ganancias.

Paremos un momento y pensemos, ¿con ésta información puedo tomar alguna decisión para evitar las pérdidas o aumentar los beneficios? Si definimos una buena estructura de costes, este cálculo puede ser muy útil para:

  • Conocer la capacidad de generar beneficios
  • Conocer la rentabilidad del negocio
  • Conocer cómo se obtienen los beneficios o las pérdidas

Hay muchas formas de presentar la Cuenta de Resultados, pero la que aconsejo para vuestro control de gestión es la siguiente:

 

Cuenta_PyG

Cuenta_PyG

El primer nivel es el más importante: el Margen Bruto sobre Ventas (Gross Margin). Significa la diferencia que nos queda después de descontar a nuestras ventas, el coste para realizarlas. Si ésta cifra es negativa, va a arrastrar al resto de estructura de gastos de nuestro negocio y nos encontraremos en una situación de pérdidas desde el minuto uno.

Por ello es muy importante que analicéis qué costes son necesarios para poder vender vuestros productos o servicios. Por ejemplo, un negocio de distribución de productos gourmet, su principal coste de venta es el precio al que compra los productos. O un negocio de social media que utilice colaboradores para realizar sus servicios, el coste de éstos será su coste de venta.

El resto de gastos que son necesarios para la marcha del negocio, del tipo alquileres, suministros, salarios, seguros sociales, mensajería, limpieza… se agrupan en Gastos de Explotación. Este es el segundo nivel de la Cuenta de Resultados: Margen Bruto de Explotación. También hay que tener especial atención a su resultado y hacer un seguimiento muy estrecho de su evolución para no tener una carga excesiva de gastos de explotación. Y ¿cómo puedes hacerlo? Utilizando otra herramienta de control de gestión: el Presupuesto.

El resto de niveles nos indicarán por ejemplo, si tenemos una carga financiera motivada por endeudamiento, que es  muy alta o bien es asumible y nos permite tener resultados positivos. Y una vez pagados los impuestos, nos quedará nuestro Beneficio Neto.

Como conclusión podemos afirmar que un buen conocimiento del modelo de negocio en el que estamos trabajando y de su estructura de costes, nos ayuda a controlar la gestión de forma mucho más eficaz.

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